El Buscador d'Hestories, Cristina Muñiz Martín, Trabe, 2007
Decepción y confianza
Son dos los sentimientos que produce esta lectura para quienes conozcan el excelente debut Onde pisen poques güelles: decepción y confianza. El volumen comienza con un relato largo, que da título al conjunto, y que remite a la fábulas de Cunqueiro o el último Eco: el viaje, los personajes extraños (algunos con tintes casi terroríficos), las enseñanzas morales subyacentes, el protagonista dominado por una fuerza superior como parábola del destino? Gabriel recibe el encargo de la Madre Tierra de iniciar un periplo por pueblos exóticos para que recupere su historia y no se pierda en el olvido de la extinción. Una característica común a los pequeños relatos insertos en el mayor es que se trata, en todos los casos, de una crónica de la extinción. Los pueblos que Gabriel visita se agotan en sí mismos y están a punto de desaparecer. De ahí la llegada de Gabriel para que su historia no se pierda. La corrección del texto es innegable y encontramos algunas de las mejores virtudes de CMM en él: la claridad expositiva no reñida con un toque lírico y evocador, en algunos casos épico, la frescura y originalidad de algunos temas (el pueblo que transmite su historia de una generación a otra para evitar el fin, los inmortales sin boca?), pero, sobre todo, destaca la unidad de tono, algo así como una nueva versión de «Las Mil y Una Noches».
Y, sin embargo, se lee como ajeno a la autora. Da la impresión de ser el comienzo de una obra independiente sin mucho que ver ni con el resto del libro ni con lo anteriormente leído de CMM.
El lector tiene en la mente «Una tarde en techu», «Toi fartu» u otros cuentos que definían el personal y sobresaliente estilo de la escritora: el surrealismo, una consciente hipérbole narrativa para la descripción de los comportamientos humanos y un desenfado no reñido con la seriedad en la forma y en el fondo. Estos anhelos parecen confirmarse en «El pastor de les estrelles» o especialmente «Comina», una auténtica revolución en el seno de la sintaxis (puntos y seguidos batallando dialécticamente con acentos, comillas, exclamaciones o puntos y aparte).
«Los civiles» es quizás el mejor corte del libro, con caracteres muy del gusto de la autora: la exageración de una situación cotidiana para hacer reflexionar y reír al mismo tiempo. Son estos últimos cuentos los que acercan a CMM al libro anterior y donde mejor mantiene el pulso narrativo. Son cuentos irreverentes, hilarantes y, sin embargo, serios por su conciencia de instrumentos literarios para mostrar una determinada posición. Se acercan en buena medida a los monólogos humorísticos, en los que, bajo el prisma de una lupa sobre nuestros comportamientos, se advierte mucho de lo absurdo de la vida. En esa línea sigue «Dalgo diferente» o «Un diferente», de títulos similares aunque no tengan nada que ver, la ternura de «El ramu flores» o «Un carambelu pa min», el escalofrío de «Les manes» o el terror de «La espada de chocolate» (subgénero éste en el que CMM muestra un apreciable talento.
La decepción de las sesenta primeras páginas se ve sustituida a continuación por la confianza en que Cristina Muñiz Martín continúe por el sendero de sus primeros y últimos cuentos de este libro, donde la imaginación y la frescura, el lenguaje correcto y sobrio, y los personajes perfilados con buen hacer deleitan al lector durante unas horas y también durante las siguientes al recordar y meditar acerca de tal o cual cuento. Ese calado posterior en los pensamientos es la mejor fotografía de la calidad de un relato.
Autor: Jose Angel Gayol, Suplementu Cultura de La Nueva España del 25-10-07
Tags: Cristina Muñiz Martín El Buscador d'Hestories
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Toi d’alcuerdu con delles coses de la crítica de Xosé Ánxel Gayol, pero non con toes. La primer historia da’l títulu al volume, y ye una novela curtía que tampoco me paez que furrule. Yo veo-y como referente claru “La Cosa del Pantano”, con esi protagonista viviendo aventures distintes y el cantu a la Natura.
Cristina Muñiz tien frescura y munchu remangu a la hora d’escribir, eso nun-y lo pue quitar naide. Ye anguaño la maxinación más fértil de tolos nuestros escritores, con esi tonu surrealista y desenfadáu qu’algama traxedia y comedia nun mesmu rexistru y que lleva a les sos últimes consecuencies como naide.
Pero a la vez, yo veola poco lliteraria, como si tuviere tovía probando la so voz y nun s’alcontrare tovía a gustu escribiendo. ¿Falta de llectures? ¿Tovía buscando la so voz propio? Eso fai que dalgún de los cuentos nun furrule porque la maxinación de l’autora llévalu hasta les últimes consecuencies y piérdese/piérdenos nel camín, hasta que nun sabemos qué mensaxe nos quería amosar.
Sacantes eso, y la so forma d’axetivar (que nun m’acaba de prestar del too), paezme una escritora a la qu’hai que siguir.
¿Qué vos paeció a vosotros?
Güei entamé a lleer Onde pisen poques güelles y la verdá que se llee mui rápido. Cuando lu acabé yá comentaré con conocimientu de causa.